Yo y mis bits (I): youtubers

Desde el lunes 18 de junio inicio una colaboración con Radio Costa Esmeralda. Cada quince días protagonizaré el microespacio “Yo y mis bits” en el que hablaré de educación/ciudadanía digital. Reflexionaré sobre cómo la tecnología está cambiando nuestra vida y plantearé hipótesis sobre lo que nos espera. En esta primera entrega introduzco el tema de los youtubers, un término que, en ocasiones, se utiliza de manera despectiva y no debería ser así.

Decía Ortega y Gasset que “yo soy yo y mi circunstancia; y si no la salvo a ella no me salvo yo”. Este filósofo entendía que uno mismo no puede desvincularse del mundo que lo rodea; que este le afecta y que él mismo, a su vez, también influye en el entorno.

Esta frase, o, mejor dicho, esta circunstancia cobra un sentido mucho más amplio desde la popularización de Internet y las redes sociales. ¿Somos quien decimos ser, o somos quien la gente dice que somos? ¿Cómo afectan las opiniones que se vierten sobre nosotros en la percepción que tiene la gente sobre nuestra persona? Opiniones que no se quedan en la barra de un bar, en la cola del súper o en una conversación de ascensor intrascendente. Ahora, esas opiniones pueden quedar publicadas en un comentario en Facebook, en un tuit o en un vídeo de Instagram. En definitiva: palabras que hablan de mí, abiertas a todo el mundo las 24 horas del día y que serán accesibles durante años y años.

Hace tiempo se hablaba del mundo real y el mundo virtual como si todos y cada uno de nosotros tuviéramos dos personalidades distintas. Ahora no tiene sentido hablar de ambos por separado. Confirmamos nuestra presencia en un evento mediante Facebook, alzamos nuestros móviles para emitir en directo mientras asistimos a un concierto o publicamos al momento fotografías de nuestras vacaciones. Nuestra vida se compone de experiencias vividas y relatadas. Nuestro yo físico convive como su siamés digital perfectamente integrado. Lo que le afecta a uno, repercute en los dos. Sentimientos formados de píxeles. De bits. De unos y ceros.

“Yo soy yo y mi circunstancia; y si no la salvo a ella no me salvo yo”. “Yo soy yo y mis bits; y si no los salvo a ellos no me salvo yo”.

Bienvenido, bienvenida, a “Yo y mis bits”.


En Yo y mis bits hablaremos de este mundo digital que nos rodea. De cómo esta nueva relación con la tecnología nos cambia la vida. Hablaremos, en definitiva, de educación digital o, si queréis, de ciudadanía digital.

En esta sesión y la siguiente nos centraremos en la figura de los youtubers e influencers. Un tema que siempre está de actualidad pero que estos últimos días ha adquirido especial relevancia debido a que El Rubius ha anunciado que, de momento, va a dejar de publicar vídeos de manera periódica en su canal. ¿La razón? La ansiedad. Explica en su último vídeo que sentía la responsabilidad de dar lo mejor de él mismo en el 100% de sus apariciones, y ese estrés le ha llevado a tener que finalizar algunos directos antes de tiempo porque notaba que iba a desmayarse.

Si no conoces a El Rubius, te pongo en contexto. Es un chaval de 28 años que tiene un canal de YouTube con casi 30 millones de personas suscritas. Es, a día de hoy, el youtuber español con mayor número de suscriptores. Ahora bien… ¿qué es un youtuber? Vamos a preguntar por ahí 🙂

Está extendida la concepción de que un youtuber es alguien que graba vídeos de chorradas, o de su vida cotidiana y las sube a YouTube. Algo que desde algunos ámbitos de la sociedad se critica porque, entre otras razones, no entienden que haciendo algo así se gane dinero, incluso mucho dinero en algunos casos. Pero… ¿es eso un youtuber?

A fin de cuentas, no es más que una persona que crea contenido audiovisual y lo sube a la plataforma de YouTube. Es cierto que en la adolescencia se está teniendo la percepción de que ser youtuber o influencer puede ser una profesión de futuro, pero… ¿es eso cierto? Yo, sinceramente, no lo veo nada claro.

Exponerse en redes sociales con el objetivo de “ser influencer” es un error. Influencer, ¿de qué? ¿De qué vas a hablar? ¿Sobre qué temas quieres que se tenga en cuenta tu opinión? Si tu intención es crear un canal para poder promocionar tu trabajo o difundir tus conocimientos la idea es excelente ya que es una manera de ampliar tu currículum. De esa manera no estás diciendo que sabes hacer tal o cual cosa, sino que lo estás demostrando. Y eso puede suponer un valor añadido a la hora de buscar empleo. Pero no basta con eso. Si pretendes ser una persona influyente en un campo se necesita mucho trabajo posterior.

Otro error que suele cometerse es iniciarse en YouTube con el objetivo de ganar dinero. Si hace unos meses ya era una tarea complicada, con la nueva política del programa de partners iniciada por YouTube en enero de 2018 uno tiene muy difícil vivir de sus vídeos empezando ahora desde cero. El requisito indispensable es conseguir 4000 horas de visualización en los últimos 12 meses y 1000 suscriptores. Es decir, que se vean una media de 11 horas de vídeo diarias como mínimo tras haber conseguido (y mantenido) 1000 suscriptores durante un año. Casi nada.

Es cierto que estos youtubers e influencers tienen otras vías de ingresos desde marcas que les patrocinen, pero eso no ha llegado desde el primer momento. Ha habido un trabajo anterior que esas marcas han visto cuando estos youtubers ya han destacado por algo en concreto y se han mantenido arriba. Y destacar en estos momentos en este canal, con la masificación que hay, es algo tremendamente difícil. Tienes que rozar la excelencia en tu campo, crear vídeos atractivos y amenos, y tener una pizca de suerte.

En resumen: que conseguir ser youtuber de éxito no es un camino de rosas. Como decía Coco en aquella serie de éxito de los 80: “La fama cuesta. Y aquí es donde vais a empezar a pagar con sudor”. Requiere esfuerzo, constancia, sacrificio… porque es duro ponerse delante de una cámara si un día estás triste o de bajón. Hay que tener claro que esa no va a ser una vía de ingresos que te solucione la vida, y que siempre va a haber trolls y haters que te hagan la vida imposible. Personas que te criticarán, porque no se puede gustar a todo el mundo. Y si te va bien, recuerda que la envidia es una cualidad humana que se muestra tanto en el ámbito físico como el digital.


Nuestro primer programa llega a su fin. Dentro de dos semanas continuaremos hablando de influencers aquí, en Radio Costa Esmeralda. Hablaremos de la edad en la que puede uno iniciarse en este campo, de las cuestiones legales que rodean este mundo, de las responsabilidades que tienen, o les atribuimos, por ser famosos… Hablaremos de algunos nombres propios y, si las tenéis, intentaremos resolver las dudas y preguntas que tengáis sobre este tema. Nos las podéis hacer llegar al correo electrónico info@espacio3(3 con número).net. Info@espacio3.net, o mediante un mensaje en nuestros perfiles de Facebook, Instagram o Twitter.

Un saludo y… ¡buenos bits! 🙂


Imagen destacada de Daniel Chekalov

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