¿Sabemos comunicarnos digitalmente?

¿Recuerdas cuando en el colegio nos enseñaron a escribir cartas dirigidas a la administración pública? Yo tampoco. Quizá sea porque en aquel momento no prestamos atención a clase, porque aquel día el profesor que debía enseñárnoslo se puso enfermo, o porque la maestra decidiera que esa no iba a ser una pregunta para el examen. Puede ser por una de esas razones o que, simplemente, eso nunca constara dentro de nuestro temario.

Aún así, hemos aprendido (más o menos). Te imaginabas escribiendo a alguien con autoridad a quien solías llamar de “usted” (profesorado, jefe o incluso gente mayor desconocida) o a una persona a quien respetaras, y así salía. Esa fue mi técnica, y no la utilizaba solo para eso sino que también la he usado para mandar currículums o para ponerme en contacto con clientes y proveedores cuando ya he estado currando. Pero, ¿y ahora? ¿Cómo se lo monta la gente joven en una época en la que no queremos que se nos trate de usted y en la que los jefes y maestros prefieren el colegueo a la hora de dirigirse a ellos?

Nunca se nos ha instruido a redactar este tipo de documentos, a pesar de ser algo muy importante en nuestras vidas. Y ahora, en un tiempo en el que la comunicación digital es tan sumamente importante, tampoco nos ha enseñado nadie a escribir correos electrónicos ni a comunicarnos adecuadamente usando las “nuevas tecnologías”. No me refiero solo a mostrar una corrección gramatical, sino, por ejemplo, a enseñar la diferencia entre los campos “Para”, “CC” y “CCO” de un email. Puede que te parezca absurdo pero, ¿cuánto hace que no los utilizas? ¿Te has dado cuenta de que en Gmail no se muestran el CC y CCO por defecto?

Antes lo teníamos más fácil. Las comunicaciones “formales” se hacían por carta mientras que las informales se limitaban al habla, ya fuera por teléfono o en persona. Ahora, el correo electrónico, el WhatsApp y las redes sociales son canales comunes a muchos ámbitos de nuestra vida y ello puede provocar que confundamos el tono a la hora de ponernos en contacto con nuestro interlocutor (por no hablar del riesgo que supone enviar a tu jefe un mensaje que no iba dirigido a él).

Los Xennials [ENG] somos una generación que ha vivido en primera persona esta transición digital y nos hemos tenido que poner las pilas para aprender de manera autodidacta, a golpe de prueba y error. ¿Debemos dejar que el resto haga lo mismo? ¿No debería existir una asignatura de “Ciudadanía digital” en las escuelas o, por lo menos, que se transmita este conocimiento de manera transversal?

Imagen destacada: Clark Young

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